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nueva novela -> La Puerta de los Treinta Clavos


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Capítulo 1 - Novela: Los Pesos Fuertes del Banco de Barcelona

                Esta novela se la dedico a mis mujeres, gracias por soportarme.                 A mi madre África Guillén de la Rubia,                 por hacerme tal como soy.                 A mi mujer Mª Victoria Ortells Lecha,                 por quererme siempre con todos mis defectos.                 A mis hijas Sandra y Laura, que no tienen remedio, soy su padre,                 el besucón que las quiere.        ...

Capítulo 9 - Novela: Los Pesos Fuertes del Banco de Barcelona

Los Pesos Fuertes del Banco de Barcelona                    Rafael López y Guillén         Capítulo Noveno          - Que sí, que he visto a gente que pone los dos pies en los apoyos, se sujeta con las manos e introduce su cabeza para beber - comentaba José Mansana al resto de amigos, que se giraron todos hacia el recién llegado Juan Guillén Andrés.       Se saludaron entre sí los cuatro.      - Estamos hablando de esas fuentes Wallace - le aclaró Mansana al recién llegado - que hay una al lado de mi casa en Gran Via con Paseo de Gracia. Han llegado doce como obsequio por la celebración de la exposición universal, y son horribles para beber.      - Leí en un diario, que son un legado para la gente pobre, para que puedan beber gratuitamente agua sana y potable, pe...

Capítulo 4 - Novela: Los Pesos Fuertes del Banco de Barcelona

Los Pesos Fuertes del Banco de Barcelona                      Rafael López y Guillén        Capitulo Cuarto                Como echaba de menos a su padre. Hacía un año que había fallecido. Miró por la ventana del despacho, ahora suyo; abajo, un millar de trabajadores iban y venían cargados con grandes bobinas de hilos. Un imperio: había otra gran fábrica de telares, tiendas, clientes. Su padre le había dado en herencia 2500 trabajadores, una empresa gigante.          Se giró y se volvió a sentar en su mesa, madera de caoba. Era una buena mesa, aunque atestada de pilas de papeles. Sólo su espacio reservado para poder escribir está pulcro. Un poco más allá, el tintero con la pluma descansando. Era precioso ese mueblecito; un capricho de su padre seguro.          A la i...